Varios candidatos de ADÑ responden a dos preguntas sobre las elecciones generales del domingo

Varios candidatos de ADÑ han respondido a dos preguntas lanzadas por "El Correo de Madrid" sobre las elecciones generales de este domingo 28 de abril. Son las siguientes:

 

1. ¿Qué se juega España este Domingo?

2. ¿Qué recomendación de voto le da a los españoles?

 

Y éstas son las respuestas de los miembros de ADÑ:

 

Rafael López-Dieguez, Presidente de AES y abogado

 

1. Mucho, muchísimo. Pero como se lo ha venido jugando los últimos 40 años. ¿Cuáles son las diferencias?. Decíamos lo mismos de Zapatero y antes de Felipe-Carrillo-Pasionaria.

Ahora la llamada “derecha liberal” o el “Centro derecha liberal” apela al gravísimo riesgo de que el PSOE gobierne con Podemos o con independentistas, pero si eso lleva ocurriendo décadas, antes se llamaban Partido Comunista, Carrillo o Pasionaria, Arzallus o Tarradellas, ahora se llaman IU, Pablo Iglesias, Garzon y Junqueras. Pero esto no ha sido patrimonio exclusivo del PSOE, sino también del PP, que ha gobernado con independentistas como Pujol o Arzallus y demás. No olvidemos que AP, con un discurso igual al actual de VOX, arrasó al grito de “viene Carrillo, con la “Condesa de las Checas” , alias la Pasionaria”, hoy el grito de VOX y PP es “que viene Pablo Iglesias”. Su victoria, algunos pocos, como ahora, supimos que era una gran derrota para los Principios y Valores que estan inscritos en el ADN de nuestra Patria, la historia se repite.

Las dos opciones a gobernar España, PSOE y PP, en sus diversas vertientes, ya sea el PSOE de Felipe Gonzalez, Zapatero y Sanchez, o el PP de Aznar, Rajoy y Casado, han sido y son conniventes con la destrucción de España. Quede claro que cuando me refiero a España no me refiero a una forma de organización administrativa delimitado por unas fronteras, sino que me refiero a una Patria, con una identidad, carisma e idiosincrasia propias, portadora de valores morales puestos al servicio del bien común.

Ahora ambos dos, PP, PSOE que han sido los promotores del problema, se presenta como una solución al mismo.

A esto se suma la presencia de VOX, un partido que en lo fundamental (los principios morales irrenunciables) es rigurosamente igual que el PP de Casado y de Aznar, es mas, es lo que su líder Abascal reivindicaba para ellos, “Nosotros somos el PP de Aznar y Maria San Gil”. Pues bien Aznar, Maria San Gil, Mayor Oreja, Esperanza Aguirre y demas, siguen siendo militantes del PP. ( http://www.libertaddigital.com/espana/2014-04-29/santiago-abascal-yo-si-agradezco-a-aznar-su-apoyo-en-los-momentos-dificiles-en-el-pais-vasco-1276517071/ ), por lo tanto ya no debería tener sentido el proyecto. Un proyecto, que por cierto, igual que es de la derecha mas radical y comparte mesa y mantel con Le Pen ( https://voxespana.es/santiago-abascal-mantiene-un-encuentro-con-marine-l... ), le pide a Albert Rivera su casi fusión ( https://s3.eestatic.com/2019/03/01/actualidad/1423077715.pdf ). Esto no da credibilidad y menos si le sumas el tema de la financiación pro marxista irani ( https://www.elmundo.es/espana/2019/01/24/5c48b358fc6c83b5218b46aa.html ) y demás perlas que hemos conocido, como el dinero recibido por la familia Abascal de los fondos B del PP ( https://www.elboletin.com/nacional/76265/santiago-abascal-no-recuerda-qu... ) los chiringuitos de Esperanza Aguirre en su favor, las subvenciones recibidas del gobierno del PP a Denaes, las condenas de Abascal, siendo diputado autonómico del PP, y su equipo, al régimen franquista, para luego codearse, pedir y recibir la colaboración, incluso económica de los mismos, a los que por cierto luego desprecian…

 

2. Mal voy a poder recomendar el voto cuando al no verme representado en ninguna opción votaré en blanco. El votar es un derecho, no una obligación, pero en cualquier caso votar en blanco es una opción como otra cualquiera. San Juan Pablo II en su libro póstumo “Memoria e Identidad” decía que la ética social católica “Esta lejos -conviene precisarlo- de “canonizar este sistema ( democrático/voto)”. Sacralizar el voto es propio de la partitocracia. Siempre he sostenido que el voto es la expresión de mi conciencia y como tal solo está al servicio del proyecto que cumpla con rigor con los Principios Irrenunciables referidos por Benedicto XVI. Ya he dicho públicamente y he dado mis razones de porque no puedo votar al PP ni a VOX ( https://www.elcorreodemadrid.com/nacional/507741684/Rafael-LApez-DiAguez-le-da-un-repaso-a-VOX-por-su-deriva-homosexualista.html ), y como no voy a votar al PSOE, ni Podemos ni Ciudadanos, no tengo a quien votar, y por eso lo haré en blanco.

El proyecto que a mi entender cumple con esos Principios es Alternativa Española, que por razón de las dificultades administrativas (avales), impuestas por la ley electoral, no se presenta a estas elecciones generales, sí a las europeas (la coalición ADÑ); es por ello que como he dicho al ser el voto la expresión de mi conciencia, algo que valoro mucho, ésta, mi conciencia, no la pongo al servicio, ni la vendo en aras de un mal menor. El mal no admite graduaciones, es intrínsecamente perverso y por lo tanto no voy a colaborar. El voto a mi entender se convierte en una obligación moral cuando existe una opción que representa el bien posible, y en estas elecciones, salvo en algunas circunscripciones que se presenta un socio de nuestra coalición (FE JONS), no se da esa circunstancia.

Hago mias las palabras de San Pablo “No te dejes vencer por el mal; antes bien vence al mal con el bien”, y las de San Juan Pablo II en relación al voto del catolico, “no sigas en el mal a la mayoría”.

 

Jesús Muñoz, Portavoz del sindicato TNS, colaborador de El Correo de Madrid y candidato de ADÑ a las elecciones europeas

 

1. Pese a la opinión generalizada de que "nos jugamos mucho en estas elecciones generales", yo no veo que nos juguemos ni más ni menos que en las anteriores ni que en las venideras. Y me baso en que si no cambias ni el juego, ni las reglas, ni el tablero, ni los jugadores, ni las fichas, el resultado no puede variar jamás en lo mollar, lo hará en lo anecdótico, en la cáscara, en lo que nos quieren presentar como novedoso, pero poco más.

Y lo mollar es que los enemigos de España, los internos y los externos llevan más de 40 años marcando los designios de nuestra nación milenaria y cumpliendo objetivos, uno tras otro, elección tras elección y gobierno tras gobierno.

Gane quien gane en estas elecciones, España pierde. Gane el bloque de centro derecha, el PP tricolor (PPazulito, PPnaranja o PPverde) o gane el bloque rojo-separatista, en España no se solucionará ni uno sólo de los problemas que ha generado este sistema corrupto, injusto y antiespañol que veneran y representan todos los partidos del régimen del 78 con opciones a tener representación parlamentaria y, por lo tanto, a formar gobierno.

Gane quien gane, España pierde, porque no se van a solucionar, incluso se pueden acrecentar, los males, ya endémicos, de nuestra patria tales como el separatismo, el paro, el aborto, la injusticia social, la degeneración de la educación y la cultura, la inmigración-invasión, la corrupción, la pérdida de la identidad, la ideología de género, ... y no se van a solucionar porque los nuevos 350 diputados que salgan de las urnas, unos pertenecientes a los partidos que durante décadas han ido destrozando España, y otros "nuevos", marcas blancas de los de siempre, que cumplen su función de "Disidencia Controlada" para aparentar que cambian muchas cosas... para que finalmente todo continúe igual, ni tienen intención ni margen de maniobra para modificar nada, ya que quienes manejan sus hilos no les van a permitir, aunque quisieran hacerlo, cambios que supusieran alterar la hoja de ruta prevista para España.

Por lo tanto, ya que el sistema se garantiza con sus normas la eliminación de los comicios a partidos en realidad contrarios al régimen y dispuestos a modificar de verdad la situación (salvo FE de las JONS en alguna provincia, no hay ningún partido con intención de romper con la dinámica de suicidio colectivo que lleva España, que haya podido presentarse) en estas elecciones generales recomiendo, salvo en esas provincias donde se presenta FE de las JONS,  la abstención, o incluso el voto nulo, para mostrar el descontento con esta farsa electoral que nada va a solucionar.

 

2. Como decía antes, los partidos que concurren a estas elecciones ni quieren, ni, aunque quisieran, tienen margen de maniobra para cambiar nada de lo fundamental, ya que, por ejemplo, la Unión Europea ha robado, o a mejor decir le han entregado nuestros dirigentes, nuestra soberanía en materia política, social, económica y hasta moral, por lo que sí que se pueden cambiar realmente las cosas votando, por ejemplo, en las elecciones europeas a formaciones patriotas y euroescépticas, y en España el próximo 26 de mayo vamos a tener la opción de hacerlo apoyando a la coalición ADÑ. Ese día si podemos hacer que España deje de perder.

 

Francisco Torres García, Catedrático de Historia, candidato por ADÑ a las elecciones europeas y colaborador de El Correo de Madrid

 

1. No quisiera contribuir a forzar eso que se llama el voto del miedo colocándome en el punto más extremo de la realidad. Yo diría que lo que realmente se decide, y por tanto es lo que se juega España, en primer término, es si Pedro Sánchez continuará siendo presidente del gobierno, ahora con el respaldo de las urnas, o no. En segundo término, cómo será el gobierno resultante de las urnas, fruto de cómo sea finalmente el reparto de votos y escaños, ya que no habrá mayorías absolutas y eso condicionará la acción futura de ese gobierno. Como no sabemos cómo serán esos pactos de gobierno, cuáles serán sus ejes, algo que debiera haberse explicado en la campaña, tampoco podemos calibrar el alcance real de las votaciones del domingo. Y de eso van a depender muchas cosas.

Por otra parte, tampoco es que las opciones reales, el gobierno del PP o del PSOE, en coalición con otras fuerzas plantee algo muy distinto a lo que hasta ahora hemos tenido. ¿Van a cancelar el Estado de las Autonomías? No. ¿Van a devolver competencias al Estado? No. ¿Van a plantear un programa de reespañolización de España, sobre todo en donde se están fabricando separatistas, que no es solo en Cataluña? No. Si gana el tándem Casado-Rivera o Rivera-Casado, ¿van a dejar de asumir el discurso moral y social de la izquierda? No.

Yo siempre digo que, desde el punto de vista de lo que yo defiendo, esto es como escoger entre muerte rápida o muerte lenta. Por lo tanto soy bastante pesimista.

 

2. No creo que yo pueda recomendar a nadie lo que deba hacer. Hay que respetar las razones, aunque sean equivocadas, que llevan a alguien a depositar un voto. Solo establecería una premisa que, voten o no, lo hagan en coherencia, en función de lo que piensan y no caigan ni en el “voto útil”, que se ha revelado como inútil, ni encadenados al “voto del miedo”.

Independientemente de que yo sea miembro de un partido político, que comparecerá en la coalición ADÑ en las próximas europeas, y que, por tanto, no recomendaría el voto a otro, le preciso.

Mi voto siempre ha sido en coherencia con mis ideas, no tengo ningún afán en votar (es un derecho, pero no un deber), y si ninguna candidatura defiende los principios que yo considero básicos –no me es suficiente que defiendan uno o dos, o medio defiendan alguno–, que son Dios, Patria y Justicia Social, me abstengo. Nunca he votado al “mal menor” y los argumentos desde que yo recuerdo a su favor siempre han sido los mismos: España está en una situación crítica.

Y sinceramente, en mi circunscripción, no concurre ningún partido que pueda cambiar mi conciencia, ni en función de las siglas, su programa o los candidatos a los que yo tendría que dar mi confianza. Así que me quedan tres opciones: hacer voto nulo (en alguna ocasión he introducido una papeleta artesanal), votar en blanco o abstenerme. Hace años creía en eso de la “abstención activa” pero en la práctica no tiene peso, casi es preferible hacer voto nulo con alguna reivindicación, el voto en blanco condiciona el tanto por ciento que permite obtener un escaño y en la práctica beneficia al partido que más votos saque y en estas elecciones, según anotan las encuestas, aunque sea por poco, será el PSOE, así que me abstendré.

 

Manuel Andrino, Jefe Nacional de La Falange y candidato de ADÑ a las europeas

 

1. España se juega exactamente lo mismo que lleva jugándose desde que se aprobó esa basura de Constitución del año 78. Su propia existencia. La traición de unos y la cobardía de los otros no han cambiado. Si acaso, que a su lado ahora tienen la extrema izquierda y la extrema derecha que no hacen sino legitimar este absurdo sistema que nos ha llevado a la ruina y al caos como nación, como pueblo y como sentimiento. Algunos dicen que cuanto peor será mejor para extirpar, y de una vez por todas, los males endémicos que ni la Guerra de Liberación fue capaz de solucionar. Quizás porque a los falangistas no nos dejaron llevar hasta sus últimas consecuencias la revolución "pendiente" por la que miles de hombres dieron su vida bajo las banderas rojas y negras de La Falange.Y yo digo que ... Quizás no es mala idea.

 

2. Estoy harto del dichoso voto útil que nos ha dado palmaditas en la espalda de forma habitual, para luego llenar las urnas con su voto cobarde y miserable. En estas elecciones parece que a las opciones de "voto útil" se ha sumado una nueva sigla a la que llaman de extrema derecha. Una excusa más para los que de verdad nunca han creído en nosotros e incluso se han permitido el lujo de decirnos lo que teníamos o no que hacer y que decir.

Definitivamente, los verdaderos patriotas solo estaremos representados en las elecciones generales en unas pocas provincias por la organización falangista FE-JONS, como forma de tomar impulso de cara a las próximas elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo, donde la coalición "ADÑ" ha presentado una lista unitaria formada por los que verdaderamente no creemos en este puñetero sistema partitocrático.

 

Norberto Pico, Jefe Nacional de FEJONS y candidato a las europeas por ADÑ

 

1. Para tratar de movilizar a su electorado, todos los candidatos, de todos los partidos y de todas las épocas, argumentan que las elecciones a las que se presentan son importantísimas. Casi definitivas. Pero nunca lo son en realidad. La decadencia de España, su desintegración como nación y la fractura de su pueblo a través de múltiples erosiones -territoriales, sociales, económicas, morales- no tendrá en estas elecciones ni su desenlace definitivo ni su remedio. Podrá acelerarse o ralentizarse, una vez más. Pero el inicio de la sanación del enfermo seguirá pendiente.

2. La organización a la que represento, Falange Española de las JONS, concurre a estas elecciones generales por las provincias de Ávila, Castellón, Palencia y Valladolid. Más que el voto para nuestras candidaturas y la abstención allí donde no las hay, que también, pido el compromiso activo de quienes no se resignan ante la división territorial y social de España. División ente separatistas y separadores. Entre quienes defienden sus privilegios y quienes pierden sus derechos. Entre quienes miran la realidad sólo con el ojo derecho y los que lo hacen sólo con el izquierdo. Compromiso, en definitiva, con una España unida, justa y solidaria.

 

Martín Sáenz de Ynestrillas, candidato nº1 de ADÑ para las europeas y colaborador de El Correo de Madrid

 

1. Tenemos la costumbre de pensar que cada proceso electoral es el último, que tras él está el precipicio y que de lo que cada uno de nosotros hagamos, dependerá el futuro de la nación o su hundimiento definitivo. Es el discurso que usan tradicionalmente los dos grandes partidos de la fórmula bipartidaria, y que ahora se ha visto modificada ligeramente por la fórmula de bloques ideológicos, donde el único estira y afloja es quién detenta la hegemonía de cada uno de ellos, para convertirse en candidato a la presidencia de las dos minorías posibles.

El discurso del miedo, en todos los sentidos y por parte de todos los actores, que se adereza – esto no es nuevo – con los apoyos independentistas y sus grados de disparate y o felonía, ya sea la presunta moderación de los PNV y compañía o los más descaradamente delictivos del pancatalanismo indepe.

Lo cierto es que nada ha cambiado. A un tarado – en términos políticos, no me malinterpreten – de la derechita cobarde, como ha sido tildada, o del centro reformista, como les gustaba hacerse llamar en tiempos de Aznar, el hipercorrupto neocon y liberal Partido Popular y su Mariano Rajoy (por acotarlo a los últimos, pero podríamos retrotraernos a donde quisiéramos con idéntico resultado) le sigue otro tarado que durante 10 meses ha desgobernado por decreto, ha utilizado el Consejo de Mininstros como un Cortijo y ha escondido todo lo que ha podido, la podredumbre corrupta de su propio partido, de dimensiones muy parecidas a las que ostenta su oponente que, por lampiño, ha sido incapaz de parar el golpe de la moción de censura.

La realidad, sin embargo, nos devuelve un reflejo bien distinto del provocado por el miedo. La realidad es que no hay una opción mejor que otra en eso de jugarnos algo, porque, en ambos casos, las soluciones propuestas son malas para España, malas para la convivencia, malas para la protección de la vida, para la recuperación de la soberanía o para la integridad territorial, por poner solo unos pocos ejemplos. En ambas seguirá devastando nuestra sociedad ese nuevo diseño antropológico basado en las leyes de género y tratamiento desigual, las leyes de adoctrinamiento LGTBI, las leyes de deconstrucción virtual de la historia, las de persecución ideológica del disidente…

Que nadie se engañe. Si nos jugamos todo esto, que nos lo jugamos, no dependerá de quien gane las elecciones, sino de lo que los grandes perdedores, la sociedad en su conjunto, seamos capaces de impedir la próxima legislatura o desde otras instituciones como el Parlamento Europeo, donde se toman importantísimas decisiones, abandonadas por los grandes bloques en manos de sus desechos de tienta. Nos jugamos todo, pero es inevitable.

2. Con este panorama, ¿cómo recomendar un voto? Jamás he creído en el voto útil, que sistemáticamente se ha revelado como más inútil que ningún otro. Y aunque el corazón me pide la abstención, soy consciente de que eso sólo facilita la tarea de aquellos a los que desprecias y se queda en una posición testimonial amorfa y sin valor ninguno.

Sí creo en el voto militante, sea o no útil o testimonial, porque es sincero y obedece a los parámetros que uno defiende. En este sentido nuestra candidatura ADÑ no ha presentado listas, así que no es posible ejercer ese voto militante excepto en las cuatro circunscripciones que alguno de sus componentes – como Falange Española – han presentado. En su defecto conviene explorar qué otras opciones social patriotas – como España2000 – puedan presentarse en cada circunscripción. Al menos tienen valor de inventario.

Pero la falta de esta opción militante nos devuelve otra vez ante el dilema de la abstención o de la elección de una candidatura prestada, afín, pseudo afín y, en última instancia, menos mala que las demás. La teoría del bien posible o del mal menor.

Personalmente no encuentro esa candidatura, pero entiendo perfectamente a muchos de nuestros simpatizantes optando por una ilusión óptica como VOX, en la que quieren ver lo que desde hace décadas no consiguen – probablemente por su corresponsabilidad endémica con el voto útil – en las que debieron ser sus propias formaciones políticas. Ahora se ven atraídos por trompetas y timbales.

Muy bien, pues sea si eso les convence del mal menor y, sobre todo, si acelera su desilusión y su vuelta a casa tras el más que probable fiasco de encontrar neoliberalismo conservador donde buscaban patriotismo socialcristiano.

Solo les diría una cosa a todos esos votantes: están prestando el voto. Están adaptándose a una formación, una ideología y unos contenidos que, mayoritariamente, no son los suyos. Lo hacen porque, dicen, no tienen otra opción.

Pero entonces que no olviden que habrá decenas de ayuntamientos y comunidades autónomas que en los siguientes comicios sí estarán presentes en sus localidades. Y sobre todo que no olviden que hay una única candidatura europea de unidad que, de verdad, sí es la suya, sí les representa, no es prestada y les dará la satisfacción de tener a sus propios eurodiputados. Se llama ADÑ y se puede. A nada que apliquen la misma pasión y vehemencia que han dedicado a la formación prestada. Allí no habrá excusas.

 

El resto de intervenciones: https://www.elcorreodemadrid.com/amp/nacional/448939150/Nuestros-colaboradores-nos-dicen-quA-se-juega-EspaAa-este-Domingo-y-a-quiAn-van-a-votar.html

 

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