Por qué todo español de bien debe dar su voto a coalición ADÑ el 26 de Mayo. Por Chía

Hay muchas razones, me limitaré a la principal: ya no hay tiempo.

Ya no hay tiempo, todo se ha jodido y no hay marcha atrás para esta Europa que se ha dejado convencer para suicidarse.

La Europa culta, la del arte representativo, la filosofía, las ciencias, las escuelas y universidades, las catedrales… Aquella en que el hombre trabajaba la tierra y disfrutaba del producto de su esfuerzo, esa civilización en que el Evangelio impregnaba la vida de hombres, mujeres, familias que trabajaban al toque de las campanas de las iglesias y el recorrer del astro sol marcaba sus descansos; donde se respetaba la moral marcada por la ley natural impresa en el hombre, y se cuidaba un entorno considerado obra y don del Creador. Tierra que se defendía con la Cruz y la espada, porque se era consciente de que era el deber para con los ancestros que la habían legado, y los hijos que se habían engendrado; tierra preservada y cuidada hasta formar naciones por afinidades de origen, tradiciones, lenguas… Aquella edad que se aplastó con ríos de sangre en nombre de  unas supuestas “libertad, igualdad y fraternidad” que jamás desde entonces hemos conocido. Esa edad (“de en medio”) que después nos han vendido como algo oscuro, a fin de ocultar que hubo un tiempo –no perfecto- pero sí mucho mejor;  tiempo en que los filósofos, científicos, arquitectos, artistas, músicos, políticos, intelectuales… no se dedicaban a animalizar al hombre a fin de esclavizarlo, sino a religar su espíritu a planos más allá de la simple materia. Era, en que el hombre se reconocía a sí mismo como superior al animal, y criatura espiritual capaz de enaltecerse por encima de sus instintos y apetitos inferiores, y elevarse mediante la cultura, el arte, la música, el sacrificio, la intelectualidad o la oración, más allá de su propia carne y de las bestias a las que desde siempre dominó.

Dividieron la cristiandad con el títere Lutero y el judío Calvino, y “mataron a Dios” con la “diosa razón” en sus libros, mientras adoraban a Lucifer/Satán en sus logias. Logias en las que nos preparaban esa ciencia teórica que nos dice que somos un mono evolucionado a partir de una casualidad formada en una “sopa primigenia”, absurdo que son incapaces de recrear en un laboratorio, pero que, si discutes, eres tratado como un apestado, un loco; esa ciencia incapaz de explicar la construcción de las pirámides, las líneas de Nazca, y miles de cosas más, pero que no puedes poner en cuestión… Aquelarres en los que son inspirados ese arte, arquitectura, literatura, intelectualidad en que la belleza, lo bueno, el orden, la armonía, la paz y el espíritu, queda todo relegado en aras de “la modernidad”, y nos imponen cuanto subvierte la naturaleza humana: violencia, fealdad, asimetría, espanto… aberración, en una palabra. Esa “intelectualidad” que nos anima y empuja a caer en los más bajos instintos, en toda dependencia y vicio que pueda esclavizarnos: drogas, alcohol, juego, ignorancia, gula, sexualidad nivel bonobo… Liquidaron la agricultura para disponer de esclavos en sus fábricas, mientras se entregaban al expolio de nuevos continentes y Europa vivía el horror que Dickens describe en sus novelas: miseria, alcoholismo, esclavitud… Así vivía el europeo medio de la “modernidad iluminada”.

Cuando la población se revelaba y surgían sentimientos patrióticos, ansias de justicia social, o las naciones reclamaban su independencia de la banca usurera, se encargó (entre otros “hombres justos”) al nieto de rabinos talmúdicos, masón y satanista Kissel Mordekay -alias Marx- elaborar una teoría que, con millones de libras de Rothschild & Co, se impondría como “socialismo científico”, relegando a la condición de “utópicas” todas las demás, que no incluían un Banco Central USURERO en sus postulados. A base de millones sionistas se extendió como hoy se han extendido esas “ideologías” que nos dicen que el hombre blanco tiene la culpa del expolio del tercer mundo, que hay hombres con vulva y mujeres con pene, indígenas que florecen como champiñones por generación espontánea, calentamientos globales que después son “cambios climáticos”; que de todos los genocidios habidos a lo largo de la historia, solo hay uno digno de llamarse “holocausto” al que debe rendirse pleitesía, compensaciones económicas inacabables, y es delito investigar, etc.

Una guerra mundial sirvió para repartirse las colonias, preparar la vuelta del pueblo elegido a su tierra y afianzar el judeobolchevismo  en una Rusia que se había negado a plegarse al deseo de los Rothschild de instaurar una banca mundial a la que se supeditasen todas las naciones.

Con otra 2ª, mucho más brutal, se aplastaron los últimos movimientos políticos que reivindicaban independencia de la finanza usurera y esclavista internacional y la nación soberana. Aplastadas estas vías políticas (y hoy vilipendiadas, criminalizadas y perseguidas) que renegaban de liberalismo y comunismo, ambos hijos y siervos de la banca sionista, se establecieron dos bloques “enfrentados” que mantuvieron al mundo en constante terror mientras se armaban hasta los dientes en una carrera armamentística criminal y surrealista. A base de terrorismo y victimismo se ocupó Palestina para erigir el único etnoestado del mundo, el estado judío: Israel. Así mismo, se establecieron numerosos y costosos organismos supranacionales (ONU, UNESCO, OTAN, CFR, BANCOS CENTRALES, BILDERBERG, TRILATERAL, etc) que hoy constituyen un régimen en la sombra, poniendo y quitando a gobiernos por todo el mundo y sometiendo a cada nación de oriente a occidente, del primer al tercer mundo, a una deuda impagable que esclaviza y somete a todos los pueblos, exponiéndolos a guerras, terrorismo, crisis económicas y catástrofes de todo tipo que nos mantienen en un permanente estado de shock que nos impide rebelarnos contra sus recortes de libertades, leyes injustas, explotación, pucherazos electorales, impuestos de latrocinio, persecuciones ideológicas…

Desde entonces el mundo no ha conocido un solo día de paz, las guerras se han sucedido por todo el mundo, no cesan las hambrunas, desastres, plagas… Y ahora toca la destrucción de Europa, el último reducto de civilización donde, pese a la infiltración hasta su cima jerárquica de la iglesia católica, aún perdura en su iglesia militante (y en el inconsciente colectivo) un sentimiento de espiritualidad, de bien, de respeto a la ley y el orden natural, que impele al hombre a rechazar la inmoralidad, la indecencia, la aberración, y a constituirse en sociedad sana, y nación libre y soberana.

Somos el último obstáculo para su esclavista gobierno global, que no es más que la subversión de todo lo bueno y todo orden natural: familia, tierra, pueblo, nación… Estamos bajo una dictadura ideológica y la prueba es que no hay libertad ni para dialogar. Las ideologías, ciencia, historia… por ellos impuestas, son hoy la religión, EL DOGMA. Cuanto se revele contra su subversión, lo feo y todo lo malo en esencia, es considerado ridículo, disidente: HEREJE susceptible de ser penado por “delito de odio (pensamiento)” que no es otra cosa que razonar por uno mismo, cosa hoy ya poco practicada.

Esta situación es irreversible, todo va a estallar porque necesitan una guerra para establecer su Nuevo Orden Mundial y no ocultan que la población de la tierra (aunque cabríamos todos en el estado de Texas) es excesiva, les molestamos; somos demasiados y podríamos aplastarles caso de despertar, no correrán ese riesgo. Suecia está invadida y en estado de guerra, Alemania, Francia, Italia… todas al borde del desastre. El pucherazo de Sánchez lo ha preparado Soros (con el silencio cómplice de todas las demás fuerzas políticas del régimen traidor del 78) para asegurarse de que España corra la misma suerte.

Quizá te preguntes, para qué votar a ADÑ (o a cualquier otro) en tal caso. Sencillo: porque ya solo queda luchar, vamos a tener que luchar por nuestra propia vida, por la de nuestros hijos, por preservar nuestra tierra de millones de tercermundistas que no vienen a trabajar, porque aquí no hay trabajo ni para los españoles, y “no es su cultura”, tampoco lo hacían en sus países.

Aquí solo hay dos bandos, los que tienen ya todo el dinero y el poder obtenido a cambio de sus almas en las logias, y el resto; y a la mayoría nos quieren muertos.

Queramos o no, toca luchar porque nos quieren arrebatar todo y esclavizar (“uberizar”: 10/12 horas siete días a la semana, por un sueldo mísero; les animo a ver las condiciones de trabajo de Amazon, por ejemplo). El que no luche y sobreviva será esclavo y morirá esclavo; el que muera sin luchar, víctima de todo el engaño, habrá pasado sin pena ni gloria, y no conocerá la gloria.

En ADÑ nos situamos los que no hemos renunciado a la verdad y estamos dispuestos a gritarla; los que no hemos caído en el psicópata ardid; los que sabemos que hay más que lo que vemos, y más que la basura subversiva y aberrante que hoy se nos ofrece como a cerdos (ganado/goy) para engordar en la pocilga antes del sacrificio. Los que nos negamos a tolerar esos marxismos y liberalismos  materialistas y esclavistas, creados a fin de enfrentar, confundir, depredar los bienes ajenos y someter a la humanidad; diseñados para condenar su espiritualidad y relegar al hombre en la tierra al nivel del animal, y en la trascendencia a un averno mucho peor que en el que hoy están convirtiendo el planeta. Los que sabemos que el hombre es cuerpo y espíritu creado, y que la nación es -además de la tierra que nos ha sido dada para subsistir y por derecho divino nos pertenece- el espíritu colectivo de cada pueblo, ordenado por la ley natural en patria; un patrimonio material y espiritual, que es obligación defender y legar a nuestros descendientes, así como lo hemos recibido.

En ADÑ estamos los que vamos a defender las verdades perennes y trascendentes.

Tú, tibio, sigue calentito en el rebaño liberal sionista, pero no te digas patriota ni católico.

Tú izquierdista, sigue en tu “ateísmo” inventado en logias por satanistas como Marx, sigue buscando eso que te falta en el Yoga, el Reiki, en el sexo, el femimarxismo, el planchabraguismo, veganismo, drogas… Sigue con tu autodestrucción, tu buenismo ignorante y suicida, tu vacuidad -ya sea esta analfabeta o cultivada por “la ciencia oficial”-; alimenta tu odio hacia ti mismo y sigue  proyectándolo con violencia absurda, analfabeta y descontrolada en el “farcijta”, sin saber que todo eso que llamáis “fascismo”, no es otra cosa que la exigencia de la abolición de la usura internacional sionista y la reivindicación de un hombre con espíritu trascendente; la usura que paga a los que te comen la cabeza para que seas su mejor idiota útil y desalmado, y tan cordero a sacrificar como el resto de la humanidad en sus guerras. Seguid haciendo el caldo gordo al psicópata Soros y los que están por encima de él. No penséis… al fin y al cabo, venimos del mono, morimos y desaparecemos ¿No?... No merece la pena pensar, ni luchar, sigue viendo Netflix, come tu whopper y acaricia a tu perro, perro fiel que honra la creación y se sabe criatura (ya sabe más que tú).

“El que no está conmigo, está contra mí”. Porque solo hay dos bandos, el bien y el mal. Solo hay una verdad, solo hay un camino, solo hay una vida. Aquí estamos de paso, es un ratito y toca luchar.

Si vas a luchar por las verdades perennes: Dios, familia y patria, empieza votando a la candidatura que encabeza Martín Ynestrillas, para llevar a ADÑ a ese templo de mercaderes que es la UE, a reclamar la soberanía de España que solo al pueblo soberano español pertenece.

Así comenzará tu lucha por España, así se empezará a escuchar la verdad que hoy es a toda costa silenciada; y la verdad tiene poder y se abrirá camino.

 

CHIA.

 

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